martes, 16 de agosto de 2016


Se trata de Mi vecino Totoro, una de las animaciones más emblemáticas, estrenada en 1988. En teoría, la película trata sobre dos hermanas que se mudan al campo con su padre y se encuentran con un gato gordo y gigante al que solo ellas pueden ver. Aunque, como todas las películas del estudio, está llena de una simbología que ha hecho que muchos quieran ver en él a un dios de la muerte. Un espectro achuchable que se aparece para anunciar la muerte de las dos protagonistas y de su madre enferma.
Sin embargo, hay quienes han llevado esta teoría un paso más allá y afirman que todo el argumento hace referencia al asesinato real de una niña en Japón. La teoría es tan famosa y persistente en el tiempo que el estudio tuvo que negarla en un comunicado en 2007.
Pero, ¿qué ha llevado a algunos fans de las conspiraciones a establecer talparalelismo?


El caso Sayama

El 1 de mayo de 1963, una adolescente de 16 años fue raptada, violada y asesinada en la prefactura de Sayama en Japón. Un sospechoso fue detenido y condenado a 31 años de cárcel, aunque empezó a correr la creencia de que era, en realidad, inocente. Unos rumores alimentados por el suicidio, en la misma zona, de un hombre con el mismo tipo de sangre que el condenado. Aunque, según la policía, era imposible que el asesino y violador fuera aquel hombre ya que sufría de una disfunción eréctil.

 ¿y qué tiene que ver todo esto exactamente con la película de Miyazaki?
Pues todo parece indicar que Mi vecino Totoro está ambientada en el mismo lugar del crimen, en Sayama. Así lo demuestran diferentes carteles como el de esta tienda de té llamada “Sayama té” y el nombre de hospital que se llama de una forma casi idéntica al de un hospital real del lugar.



También, los nombres de las protagonistas hacen referencia al mes en el que ocurrió el asesinato. Satsuki significa “mayo” en japonés y Mei es la transcripción fonética del mismo mes en inglés.

Como parte de la simbología de la muerte que supuestamente aperece en la película se apunta, además, a los hollines negros que algunos identifican como criaturas provenientes del folclore japonés que se aparecen a la gente antes de una muerte.
Oficialmente, Totoro es una deidad a la que solo pueden ver los niños, sin embargo, en la película aparece el personaje de un niño que no puede verlo.
Otro detalle apunta a una parada de autobús junto a la que las hermanas pasan con Totoro que se llama “Camino hacia la tumba”.

Según los adeptos de esta teoría, Mei se pierde y se ahoga en el río. La misma suerte que corre su hermana cuando la está buscando. Lo que sería un paralelismo con el caso de Sayama, ya que la hermana de la víctima se suicidó después de haber sido la encargada de llevar la maleta con billetes falsos al punto de intercambio marcado por el secuestrador de su hermana, mientras la policía observaba.
Una teoría algo cogida con pinzas que, sin embargo, sí parece algo más coherente en la versión en la que, simplemente, dos hermanas mueren antes de tiempo. Otra forma de entender una película infantil para los que el argumento real les parezca demasiado cursi.


 

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