sábado, 10 de octubre de 2015


Pringelap es una pequeña isla de la Micronesia, en el Pacífico Sur, acosada por una extraña condición genética: más del 10% de sus habitantes sufren de acromatopsia, una rara enfermedad congénita que sólo permite a quienes la padecen percibir el negro, el blanco y la gama de grises.

La maldición parece haber comenzado en 1780, cuando un tsunami mató a casi todos los habitantes de la isla. Solo 20 personas sobrevivieron a la tragedia, entre ellas el rey, quien probablemente transmitió el daltonismo severo a sus numerosos descendientes. 

La endogamia apoyada en una religión que desalienta el matrimonio con extranjeros, sumada al aislamiento geográfico en que se encuentra la región, facilitaron que la condición se multiplicara hasta afectar a gran parte de sus pobladores.

Los habitantes de la isla explican que es complicado hacer su trabajo a la luz del sol, puesto que lo único que perciben es una imagen quemada. Esto es particularmente molesto para los pescadores obligados a trabajar bajo la inclemente luz tropical. Además, a la hora de cocinar la acromatopsia dificulta muchísimo la tarea de distinguir los alimentos en mal estado (se cree que la distinción cromática es un avance evolutivo para asegurar la seguridad de los alimentos que consumimos).

Pero no todos son inconvenientes: como contraparte a las dificultades, los afectados poseen una visión nocturna extraordinaria, lo que les permite ver muy bien en la oscuridad. Así, gran parte de la vida en Pringelap se vive de noche.

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