sábado, 19 de septiembre de 2015


Entre 1587 y 1590, los miembros de la colonia inglesa de la Isla de Roanoke (en el condado de Dare, actual Carolina del Norte, Estados Unidos) desaparecieron sin dejar más rastro que una palabra escrita en un árbol: “Croatoan”.
Hace algunas semanas, un equipo de arqueólogos de la “First Colony Foundation” publicó una investigación que pretende responder al gran interrogante respecto del destino de esta población. Su hipótesis planeta que los colonos se habrían fusionado con una población nativa. Un grupo de objetos encontrados a 80 kilómetros de Roanoke apuntalaría esta teoría.
La historia es la siguiente: en 1587 llegó a la Isla de Roanoke una misión británica, al mando de John White, con órdenes de establecer una allí una colonia. Los colonos eran hombres y mujeres preparados para trabajar la tierra. Se instalaron 90 hombres, 17 mujeres y 11 niños, y White volvió a Gran Bretaña. Cuando regresó a la isla, en 1590, no encontró allí a nadie, ni rastro alguno de su presencia. Las investigaciones demostraron que las casas habían sido desmanteladas, pero no se encontró señal alguna de lucha.
En el 2012, el Museo Británico halló en un viejo mapa dibujado por White una serie de marcas que indicaban la existencia de una supuesta fortaleza a 80 kilómetros de la colonia. Allí se dirigieron los investigadores, y encontraron una serie de objetos: piezas de cerámica de estilo inglés, herramientas de metal, espadas europeas y mosquetes primitivos, todo datado del siglo XVI. ¿Habrían pertenecido a los habitantes de Roanote? Los especialistas estiman que sí, y añaden que los colonos se habrían juntado con un grupo de nativos, probablemente los indios croatoan, lo que explicaría el sentido de la inscripción hallada.

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