sábado, 25 de julio de 2015


Los bosques siberianos del Valle de la muerte, al noreste de Yakutia, albergan una serie de enigmáticos objetos metálicos, cuya finalidad y procedencia resultan tan inexplicables como controversiales para la ciencia.
Conocida por los baqueanos del lugar como Uliuiu Cherkechek, la zona del Valle de la Muerte, en Siberia, concentra una inquietante serie de esferas metálicas, a las que locales y extranjeros adjudican procedencia alienígena. Más aún, el acervo popular indica que se encuentran allí apostadas de modo estratégico, como protección contra la caída de asteroides y energías hostiles, provenientes del espacio exterior. Sin embargo, más allá de cualquier especulación, lo cierto es que la zona ha sido protagonista de varios eventos catastróficos, como la gran explosión de Tunguska, en 1908, la de Chulum, en 1984, y la de Vitim, en 2002.
Para la gente de a pie, es un secreto a voces: el Valle de la Muerte debe su nombre a los incontables casos de muerte y enfermedad que signaron la suerte de todo aquel que se atrevió a merodear las inmediaciones de alguna de estas esferas metálicas. Se dice que allí, en esta zona absolutamente deshabitada por humanos, viven los antiguos demonios de Taiga.
Cuando la última expedición científica, compuesta por tres geólogos, un astrofísico, un ingeniero mecánico y varios asistentes, investigó el lugar, se encontraron con las enormes formaciones metálicas, como cúpulas, semienterradas en los pantanos. En total, logran contabilizar cinco de estas estructuras, aunque sin la posibilidad de indagar muchos más allá, debido a las serias enfermedades que aquejaron a varios de los expedicionarios.
Al menos en parte, las creencias populares fueron confirmadas. Hoy, las esferas metálicas del Valle de la Muerte son un completo y peligroso misterio a resolver.

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