sábado, 30 de mayo de 2015


Un grupo internacional de científicos de la Natural Science Foundation (NSF) realizó una expedición para investigar las misteriosas “cataratas de sangre”, ubicadas en el glaciar Taylor y el lago Bonney, en la Antártida, y descubrieron una serie de condiciones que, sorprendentemente, apoyarían la hipótesis de la existencia de vida en Marte. ¿Cómo es posible? Según el artículo publicado por la revista Nature Communication, estas cataratas son alimentadas por enormes depósitos de agua subterránea, salada y extremadamente fría, en cuyo interior podrían vivir seres microscópicos; este escenario climático es notablemente similar al que podría haber en el planeta rojo, es decir que allí podrían desarrollarse formas de vida análogas. Para este descubrimiento los investigadores utilizaron una novedosa tecnología que permite escanear el subsuelo antártico para conocer su composición: se envían ondas electromagnéticas al subsuelo, y vuelven con información decodificada sobre los minerales hallados. 
Las llamativas "cataratas de sangre" se generan por la presión del glaciar Taylor sobre los materiales que están debajo, una salmuera crionoconcentrada, con óxido de hierro, que sale al exterior con su color carmesí. Marte, que contiene en su superficie óxido de hierro, podría esconder la misma sorpresa llena de vida en las profundidades.

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