miércoles, 14 de mayo de 2014


El cuadro titulado “La glorificación de la Eucaristía” y fue pintado entre 1598 y 1614, junto con el resto de la decoración pictórica de la iglesia que fue renovada en esas fechas.

Tras este título tan sugerente se esconde uno de los enigmas pictóricos más controvertidos de los últimos tiempos. En el retablo del siglo XVI aparece un extraño objeto que guarda una tremenda similitud con los primeros satélites artificiales que fueron enviados al espacio. ¿Cómo fue a parar a esta pintura un objeto tecnológicamente imposible hace cuatro siglos? ¿O quizás este objeto no tenga nada que ver con satélites ni tecnologías modernas? Conozcamos algo más sobre el famoso “Sputnik” de Montalcino.

Para poder ver este retablo tenemos que viajar hasta la ciudad de Montalcino, a unos cuarenta kilómetros de Siena, en Italia. La pintura se encuentra en la iglesia de San Pedro y fue pintada, junto a otros retablos de la misma iglesia, por el pintor Sienes Ventura Salimbeni, especialista en este tipo de representaciones religiosas.

Como su título indica, el cuadro es una representación bastante típica de la eucaristía. En la parte superior se puede observar, sobre una gruesa nube, a Jesús, en la izquierda y a Dios Padre a la diestra, quienes sujetan con sus manos, uno con la izquierda y otro con la derecha, dos especie de antenas que parecen estar enroscadas en una esfera de aspecto sólido y semitransparente. La punta de una de estas “antenas” está rematada por una cruz y la otra por una pequeña esfera. Sobre la esfera se observa una paloma, como representación del Espíritu Santo, que irradia una intensa luz. En el interior de la esfera, y para dar más efecto de esfericidad, se observa una escena de lo que parece ser una habitación con una puerta. Con apenas relieve, una faja ecuatorial circunda la esfera que, con la transparencia, se puede apreciar incluso por la parte trasera y que subraya de nuevo la materialidad del objeto.

En la parte superior de la esfera se observa una mancha circular de color amarillento con cierto resplandor exterior y en la parte inferior, a la izquierda, aparece una protuberancia que se asemeja a los modernos objetivos de las telecámaras, donde incluso se puede adivinar la presencia de una lente.

En la parte inferior del retablo, bajo la nube, se ilustra la reunión de Obispos y Cardenales que tuvo lugar en el Año de Jubileo de 1600, fecha que se señala en el extremo derecho del fresco.

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