viernes, 30 de mayo de 2014


 Esta extraña historia comienza una noche del 4 de julio de 1969. Un señor, Arcesio Bermúdez, de 53 años, acompañado de 13 personas, entre familiares y amigos, se encontraban en su finca ubicada cerca de Anolaima, a unos 65 kilómetros de Bogotá, Colombia.

Estaba departiendo, charlando con sus invitados hasta que, alrededor de las ocho de la noche, escucharon el grito de “platillo volador” de los jóvenes Mauricio Gnecco, de 13 años y Enrique Osorio 16 años.

El grupo salió de inmediato al oír estos gritos y observaron a lo lejos una luz amarilla y anaranjada que se movía en el cielo a unos 180 kilómetros de distancia. En ese momento, Mauricio, tomó su linterna y comenzó a alumbrar a aquel objeto, y con este acto, la extraña luz aumentó se movió y con velocidad se acercó rápidamente a la casa.

“En forma inesperada vimos aparecer en la distancia una lucecita parecida a la de un globo. Esta se fue acercando a nosotros, hasta casi enceguecernos, ya que la luz que expedía el aparto era sumamente brillante y  parecida a la que irradian las bombillas (…) El extraño objeto descendió a pocos metros de nuestra casa, cerca de una arboleda. Su iluminación desapareció por espacio de unos segundos”, dijo en ese entonces al diario El Espectador, la hermana de Arcesio, Lucrecia Bermúdez Sierra (50), quien presenció el hecho.

El extraño objeto estuvo a solo 45 metros de distancia de la vivienda, volando en círculos entre las copas de los árboles, durante unos cinco segundos. Según los testigos, el objeto medía entre 1,2 y 1,8 metros de altura y tenía un arco de luz a su alrededor. También tenía dos patas luminosas azules con puntas verdes. Otro dato importante es que durante todo su “vuelo” aquella luz, no emitió ningún tipo de ruido o sonido.

Luego de estar moviéndose entre los árboles, el objeto comenzó a moverse de nuevo. Fue en ese momento en que Arcesio Bermúdez, corrió hacia este objeto llevando consigo la linterna que tenía Mauricio, se acercó tanto que llegó a estar frente al mismo objeto.

El caso, ya de por sí extraordinario, hubiera pasado quizá a la historia como un caso más de avistamiento o de encuentro cercano con una nave de otro mundo, sin embargo, hechos posteriores le dieron a esta historia un tinte único.




La muerte de Arcesio Bermúdez

 Dos días después de este avistamiento, Arcesio Bermúdez se enfermó. Según la Aerial Phenomena Research Organization (APRO), que investigó este caso, señala que la temperatura de Bermúdez bajó a 35 grados centígrados y que estaba frío al tacto, pese a que él afirmaba que no sentía frío. Con el paso de las horas su condición no mejoró, se dice que comenzó a vomitar y que su vómito era de color negro y que sufrió de diarrea, la misma que venía acompañada con sangre.

El 12 de julio, es decir, ocho días después del avistamiento, Arcesio Bermúdez fue llevado al hospital de Seguro Social de Bogotá, siendo atendido por el doctor Luis Borda y después por el galeno César Esmeral, quien luego sería ministro de Salud de Colombia. Sin embargo, poco o nada pudieron hacer los médicos, pues Arcesio Bermúdez falleció horas después. El diagnóstico de la causa de la muerte, fue gastroenteritis.

En unas declaraciones dadas al diario El Espectador, el 17 de julio de ese mismo año, el médico César Esmeral, dijo lo siguiente: “El paciente se encontraba bastante mal. Presentaba afecciones cardíacas, y deshidratación en tercer grado, esta última provocada por vómitos y diarreas. Me fue imposible controlar su enfermedad, no pudimos hacer nada. Me llamó la atención el hecho de que el paciente estuviera hipotérmico, es decir, que no tuviera temperatura”. El galeno, señaló que la falta de temperatura en un paciente era “poco común”.

Al ser preguntado sobre si esta rara condición tendría que ver con el supuesto objeto volador, respondió:

“Lo único que puedo decir es que de acuerdo con la enfermedad, el paciente debía tener temperatura, pero en realidad no la tenía. Yo le hablo desde el punto de vista médico, de tal manera que no puedo asociar la muerte con la presencia del objeto de que me habla”.
                                                       

¿Arcesio Bermúdez murió por un ovni?
Sin embargo, la pregunta sobre si la muerte de Arcesio Bermúdez, estuvo relacionada con su contacto con este extraño objeto, continuó en el aire. ¿Cómo un hombre sano, se preguntaron muchos, que no presentaba ningún tipo de malestar o mal, de pronto, días después de este extraordinario hecho, cae enfermo de gravedad, con síntomas igual de extraños?

Podemos decir, en primer lugar, que la historia de que Arcesio Bermúdez, fue el único del grupo que “buscó” y tuvo algún tipo de contacto con este extraño objeto ha sido confirmada por diversos testigos. El sobrino de Arcesio, Gustavo Bermúdez, describió así la casi imprudente acción de su tío: “Él fue la persona, en ese caso, que estuvo más cerca del aparato. Estuvo aproximadamente a 7 metros, cuando el aparato estaba un poco débil de luz”.

Mauricio Gnecco, el niño que dio aviso y que iluminó con su linterna a aquel objeto recuerda: “El artefacto encontró a Arcesio y el artefacto al frente y permanecieron como mirándose, como un par de minutos. Pero ni Arcesio, ni el artefacto actuaron o tuvieron intención de hacerlo uno sobre otro. Señales, comunicarse, abrirse o moverse, no. Permanecieron como mirándose”.

Pero hay más, Marina Isabel Franco Ortiz, pariente lejana de Arcesio Bermúdez,  y que tenía en ese entonces 11 años, confirma también el encuentro de Bermúdez con ese objeto y al parecer, con un ser dentro de esta nave.

 “Mi tía Rosa le quitó la linterna a mi primo Mauricio y el ovni se desplazó como a unos 30 metros y se posó detrás de un sembrado de rosas, a nosotros no nos dejaron mover de allí de manera que Arcesio salió hacia donde había ido el ovni y lo oímos gritar llamando al agregado que se llamaba Luis y le decía: ‘Luis, venga rápido traiga un machete que es un marciano’”, asegura Franco Ortiz, quien aclara que cuando Luis salió con machete en mano, el extraño objeto se elevó y desapareció en un vuelo rápido.

La versión de que Arcesio Bermúdez vio algo dentro de aquel objeto, se confirma también con otros testimonios. Uno de los que coincide con el testimonio de Franco Ortiz, es el de Lucrecia Bermúdez Sierra, quien declaró a El Espectador lo siguiente: “El primero en acercarse al misterioso objeto fue mi hermano Arcesio. Él alumbró con su linterna y gritó: ‘¡Hay un marciano dentro! ¡Hay un marciano dentro!’ Inmediatamente el extraño objeto encendió las luces y siguió con dirección a Bogotá”. Asimismo, en una nota publicada en el diario El Tiempo, que daba razón sobre la muerte de Bermúdez, dice lo siguiente: “A los ocho días de la extraña aparición en la finca de Anolaima, murió en Bogotá por causas desconocidas el señor Arcesio Bermúdez, uno de los que presenció la llegada del objeto misterioso parecido a un “platillo volador” y quien, precisamente, fue la persona que se acercó al aparato y dijo haber visto una persona dentro”.


¿Ocultación en el caso de Anolaima?

 Si el encuentro con aquel extraño objeto tuvo o no que ver con la muerte de Bermúdez es muy difícil de saber. Sin embargo, hay varios sucesos que sucedieron luego que amplían aún más las incógnitas sobre esta historia.

Por ejemplo, luego de la muerte de Bermúdez, el doctor e hipnólogo, Luis E. Martínez García y el psicólgo José Barreto, decidieron ofrecer sus servicios para esclarecer este caso. Fue así que llamaron a cuatro de los niños que fueron testigos de este avistamiento. Le hicieron una sesión de hipnosis, para que describieran y dibujaran lo que habían visto. Curiosamente, los niños, que fueron interrogados de dos en dos, coincidían en sus descripciones y en sus historias.

Una de estas niñas fue Marina Isabel Ortiz, quien recuerda que las investigaciones de estos doctores no terminaron allí.

“Luego de las secciones de hipnosis, entrevistas y demás, fuimos a la finca en dos ocasiones e hicimos, ahora lo sé, un reconocimiento en el terreno, ellos buscaban especialmente donde se había ‘posado’ el aparato. Como había pasado ya muchos días no se encontró nada, le preguntaron a los agregados y vecinos, recogiendo información, varios de ellos les dijeron que esa zona en especial era propicia para que se vieran ‘cosas’ porque el cielo era muy despejado”.

Pero eso no fue todo, los médicos concluyeron que quizá la muerte de Arcesio Bermúdez se debió al contacto o la cercanía que este tuvo con el extraño objeto, al parecer, habría cruzado el campo protector de la supuesta nave y había sido infectado con rayos gamma, lo que luego produjo su enfermedad.

Y si la muerte de Bermúdez fue en sí un misterio, lo que ocurrió con su cuerpo, tiempo después, tiene ya tintes de conspiración. Y es que el médico de cabecera de Bermúdez, César Emerald, señaló que tiempo después de la muerte de Bermúdez varios científicos de Estados Unidos y Europa llegaron a su despacho pidiendo la exhumación de su cuerpo.

La familia se negó a entregar el cuerpo de su pariente, sin embargo, tiempo después, aceptó y cuando quisieron desenterrar el cadáver para realizarle estudios, no hallaron el cuerpo de Bermúdez. Simplemente había desaparecido.

¿Quién desenterró y robó el cuerpo de Arcesio Bermúdez? ¿Estuvo implicado algún gobierno, ya sea el colombiano o quizá estadounidense en esta desaparición? Estas son las preguntas e hipótesis que han seguido elaborándose en torno a este caso. Las preguntas están allí, y quizá nunca se respondan, pero por suerte aún queda la historia de los testigos que pudieron observar y testifican la ocurrencia de este hecho extraordinario.

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