miércoles, 2 de abril de 2014


El 15 de septiembre de 2007, el pueblo de Carancas en Perú, cerca de la frontera con Bolivia, fue golpeado por un meteorito que formó un cráter de 4,5 metros de profundidad y 13 metros de ancho. De allí empezó a salir agua hirviente, gases malolientes y nocivos, los residentes ,que abandonaron el pueblo, sufren de enfermedades inexplicables con síntomas variados.

Una teoría es que hubo una mezcla de agua subterránea en el sitio, que tendría arsénico, junto con las rocas que contienen azufre y con la propia esencia del meteorito: una combinación de los gases que han envenenado las personas.

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