viernes, 18 de abril de 2014


Uno de los personajes que más asombraron al mundo durante el siglo XX fue, sin lugar a dudas, Uri Geller, quien hizo gala de una serie de dones especiales que parecían situarlo como ser de otro mundo por sus habilidades especiales que eran promocionadas en todos los medios de comunicación como grandes acontecimientos de la época.

Uri Geller, durante los años setenta se convirtió en toda una celebridad en su natal Israel, para luego pasar a gozar del reconocimiento en el resto de Europa, gracias a sus facultades mentales que le permitían mostrar al público espectáculos fascinantes que dejaban a todos con la boca abierta.

Él mismo contaba que estas habilidades las fue desarrollando desde pequeño, en virtud a una capacidad mental que todos tenemos, pero que no todos desarrollamos, y que en su caso lo hizo lo mejor posible.

Realmente llegó a ser toda una estrella de los medios y de la gente, quienes quedaban atónitos cada vez que Uri Geller doblaba cucharas con el poder de su mente, detenía equipos mecánicos sin siquiera tocarlos, arreglaba artefactos como relojes sin abrirlos y mostraba un enorme poder que le permitía comunicarse telepáticamente con otras personas.

La presencia de Geller en la palestra se dio hasta mediados de los años ochenta, que es cuando su protagonismo fue descendiendo, y aun cuando ya no se le ve en tantas apariciones públicas, lo cierto es que todavía es un personaje favorito para todos aquellos programas que atienden los temas paranormales de este mundo.

Muchos también pensaban que lo de Uri Geller era un simple truco, y hubo incluso quien lo retó a probarse frente a él. Situaciones que devinieron en réplicas y demandas que finalmente terminaron en nada.

Se sabe que algunas organizaciones especialistas en este tema, de los Estados Unidos y de Inglaterra, prestaron mucha atención a este caso, llegando incluso a realizar algunas pruebas con él mismo.

Nunca se informó de algo concluyente, pero lo cierto es que lo que Geller hacía lo podían ver todos, dejándolos maravillados con el poder que, según él, todos tenemos pero no conocemos aún.

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