viernes, 11 de abril de 2014

cuenta la historia que en 1674, un joven de dieciséis años de edad, llamado Francisco de la Vega, se hallaba nadando junto con otros amigos en las profundas y negras aguas del río Miera, en Liérganes, España.

Se dice que Francisco era un eximio nadador y tal fama era reconocida por todo el poblado, no obstante, su habilidad no le permitió evitar una fuerte corriente que lo hizo desaparecer de la vista de sus amigos y vecinos de la zona. Es más, muchos de ellos, pensaron que debido a su gran habilidad para el nada, regresaría pronto, sin embargo, esto no ocurrió.

Tuvo que pasar cinco años después, en 1679, para que se tengan noticias de Francisco de la Vega.

La captura del Hombre-pez

En medio de su labor, unos pescadores, de la bahía de Cádiz, observaron un ser acuático que en un principio les causó pavor. Tras ese encuentro, la comunidad elaboró ideas para capturarlo y tras varios intentos por fin lo consiguieron. Su sorpresa fue grande cuando sacaron de las aguas el cuerpo de un joven de 1,80metros de altura, corpulento, de tez pálida, casi traslúcida, y cabellos rojos. Además, el extraño ser poseía escamas similar a la de los peces tanto en el tronco como en las espaldas. Los dedos de su mano permanecían unidos por una fina membrana similar a la de las palmas de los patos. Según los registros, el ser no hablaba sino, bramaba y rugía como los animales.

Luego de su captura, el mítico ser fue llevado al convento de San Francisco, lugar en donde fue retenido cerca de tres semanas.

Los exorcismos del Hombre-Pez

Temerosos de la procedencia de tan extraño ente, el secretario del Santo Oficio, don Domingo de la Cantilla, ordenó que se le realizaran diversos exorcismos para expulsar los posibles demonios que pudieran hallarse dentro del alma del hombre mitad pez. Fue en uno de esos exorcismos cuando el ser pudo decir una sola palabra que pudo ser entendida por sus captores: “Liérganes”.

Si bien es cierto, aquella localidad era desconocida por los miembros de la Iglesia, hubo gente que señaló conocer en donde quedaba ese pequeño poblado. Inmediatamente las autoridades eclesiásticas enviaron a personalidades y hombres de confianza para que buscaran el motivo porque el ser mencionó el nombre de esa localidad.

Luego de varios días, Dionisio Rubalcaba, un noble de la localidad de Solares, a diez kilómetros de Liérganes, aseguró al Convento de San Francisco, que había encontrado la versión de un joven desaparecido, de nombre Francisco de la Vega Casar, hacía cinco años en el río Bilbao.

En 1680 se produjo el traslado del Hombre-pez a su supuesta ciudad natal, aunque las dudas entre los religiosos era aún latente.

La llegada del Hombre-Pez

Se dice que fue el propio Hombre-Pez quien guió a la comitiva que lo llevaba hacia Liérganes. Y fue él mismo quien reconoció la casa de la familia De la Vega. Se cuenta que la señora María de Casar reconoció de inmediato a su hijo perdido que daba por muerto. Sin embargo, y a pesar del emotivo reencuentro, el hombre-pez no mostró sentimiento alguno, y durante su vida en Liérganes, nunca lo hizo: Pasaba los días en silencio, vestía de harapos y sólo comía carne y pescado crudo.

Hasta que un día, en 1682, Francisco De la Vega de pronto dio un furibundo grito. Salió de su casa dirigiéndose al río Miera, y por más que varios campesinos intentaron detenerle, logró zafarse de ellos y sumergirse nuevamente y desaparecer con gran rapidez en aquellas aguas que una vez dieron inicio a esta increíble la historia.

Las investigaciones
Diversos investigadores sobre todo españoles han intentado de ahondar más en este misterio. Uno de los principales detractores fue el benedictino Fray Benito Jerónimo Feijoo, quien combatió duramente durante el siglo XVII, toda la superchería y supuestos milagros ocurridos en aquella España. Sin embargo, no halló una respuesta clara para el caso del Hombre-Pez, para Feijoo, el caso de este ser era una insólita pero real demostración de adaptación de un humano a la vida acuática.

No obstante, mucho tiempo después, a mediados de los treinta, el doctor don Gregorio Marañon, en su obra “Las ideas biológicas del Padre Feijoo”, intentó desbaratar este misterio.

Para Marañón, Francisco de la Vega, era un joven que sufría de cretinismo (una disfunción en la tiroides muy extendida en la localidad del hombre-pez en esa época), además, según el doctor, el aspecto de pez, se debió a una enfermedad llamada ictiosis que provoca justamente descamación en la piel. Para él, todos estos elementos así como la incapacidad de Francisco para explicar su origen y procedencia, motivaron este supuesto hecho.

Sin embargo, las explicaciones de Marañón fueron duramente criticadas primero por las rebuscadas de su teoría y segundo por que había dejado de lado los testimonios de la época ya sea de los propios pobladores como de las autoridades involucradas en el tema.

Pero otros datos, recopilados por sus alumnos, acabarían por darle la razón, pues descubrieron que en la parroquia de San Pedro, no se hallaban ningún registro de bautismo de Francisco de la Vega, con lo que concluían que efectivamente, el ser nunca había existido.

La prueba que nadie esperaba

Recientemente, el periodista español, Íker Jiménez, aseguró haber encontrado lo que muchos ya daban por inexistente: el acta de bautismo de Francisco de la Vega.

Según Íker Jiménez, el texto estaba escrito por puño y letra del propio Pedro Heras Miera, párroco en el siglo XVII de Liérganes.

Es más, el citado periodista, halló en esos mismos archivos de la ciudad, el acta de defunción del llamado Hombre-Pez, firmado por el cura, don Antonio Fernández del Hoyo Venero

El texto dice lo siguiente: 'Francisco de la Vega, llamado el Hombre-Pez. y Joseph su hermano.-' En el lugar de Liérganes, a primero de diciembre de mil setecientos cincuenta y cinco, habiendo pasado de los cien años, que el derecho supone haber fallecido por lo regular cualquier racional ausente; yo, el P Fernando Ant. del Hoyo Venero, cura beneplácito de dicho lugar, cumpliendo con la obligación de cura, hice que los parientes de Francisco Joseph de la Vega hiciesen una ceremonia por sus almas, como o egecutaron en dicha día referido y para que conste lo firmo en dicho lugar y año ut supra. Fernando Ant. del Hoyo Venero."
Sin embargo, antes estas pruebas, también han salido diversos detractores que aseguran que en los documentos existen palabras sobrepuestas como el que refiere “llamado el Hombre Pez”, puesto que según ellos, estaría escrito con una caligrafía diferente. En todo caso, este nuevo hallazgo ha dado nuevos aires a este mito que al parecer, nada por mantenerse a flote.

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