lunes, 31 de marzo de 2014

En Tanzania, se encuentra un extraordinario lago que guarda un secreto mortal: petrifica a los animales que caen dentro de él.  Un cementerio de aves, murciélagos e insectos adorna, como una colección de estatuas, sus orillas. Al extraño paisaje se añade el color rojo vivo de sus aguas cálidas. No ha salido de un cuento de terror, evidentemente, existe una explicación científica detrás del extraño fenómeno.

El lago Natrón se encuentra en el Gran Valle del Rift, en la frontera con Kenia.  Tiene menos de 3 metros de profundidad y alcanza temperaturas de 60ºC. Su tinte rojizo se debe a la abundancia de algas, capaces de soportar las aguas altamente alcalinas. Tiene grandes concentraciones de sal y un PH de 9 a 10.5, lo que calcifica y preserva a las criaturas que mueren dentro de él.

Su extraña composición química se debe a la presencia de aguas termales, ricas en minerales, y a su vecino, el volcán Ol Doinyo Lengai. Su ceniza, arrastrada al lago por las lluvias, contiene un compuesto llamado natrón (de donde obtiene su nombre), el cual consiste principalmente de bicarbonato de sodio.

A pesar de sus condiciones extremas, en el Lago Natrón también hay vida. La tilapia (Alcolapia alcalina) se ha adaptado a sobrevivir en sus aguas y el flamenco enano (Phoenicopterus minor) lo ha elegido como lugar de apareamiento, pues se alimenta de sus algas y anida en los islotes de sal.


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